Viernes, 23 de febrero de 2007
El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, aseguró ayer que los principales problemas en las actuales relaciones entre «Iglesia y comunidad política» en España se dan en el campo de la educación, tanto en el tratamiento «discriminatorio» que la LOE otorga a la asignatura de Religión católica como en la nueva materia de Educación para la Ciudadanía que supone una antropología «impuesta por el Estado». Ante esta situación, Rouco afirmó que el «recurso a la objeción de conciencia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía puede estar justificado».
El arzobispo de Madrid, que hizo estas declaraciones en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Forum, aprovechó su intervención para analizar las relaciones entre Iglesia y comunidad política. En este sentido, destacó que después del acuerdo alcanzado con el Gobierno en materia de financiación de la Iglesia, el problema que «queda pendiente, y no de poca importancia, es el de la clase de Religión y el respeto del derecho de los padres a la elección de centro». Así, recordó que la asignatura confesional, una vez aprobada la LOE, «sigue sin alternativa equiparable en la enseñanza y sufre de una situación de discriminación académica».
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Sobre Educación para la Ciudadanía, Rouco constató que el «temor» de los obispos españoles «no es infundado», pues «leyendo los objetivos, el temario y los criterios de evaluación nos encontramos con un programa de antropología filosófica impuesto por el Estado», lo que contradice la doctrina del constitucional que afirma que la «escuela pública debe tener una ideología neutra, y no laicista».

Rouco asegura que la Iglesia «vive un calvario de décadas» con el Gobierno en materia educativa
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Rouco también advirtió sobre el futuro estatus de los profesores de esta materia, que se verán sometidos al Estatuto de los Trabajadores, lo que «va a hacer muy difícil que la Iglesia sea fiel garante de la identidad de la clase de Religión Católica».
Respecto a Educación para la Ciudadanía, Rouco llamó la atención ante el hecho de que «un Estado ideológicamente neutral, introduzca una materia» que incluye «un programa de antropología filosófica impuesta por el Estado». En el coloquio posterior, el cardenal de Madrid indicó que «el recurso a la objeción de conciencia» de los padres contra esta materia «puede estar justificado, evidentemente».
En este sentido, el purpurado dijo que a la gente hay que «hacerle caer en la cuenta de que los padres son los primeros educadores de sus hijos, lo decisivo que resulta que intervengan en el proceso educativo y casi lo inexcusable de que pidan que la educación no sea un asunto que esté más allá de sus decisiones y sus derechos y que venga determinado por el poder político».
Por otra parte, el cardenal de Madrid, pidió a los partidos políticos que recuperen con urgencia el espíritu de la transición democrática, para evitar la crispación. Para Rouco, «la vuelta al pasado, a la reactivación de la llamada memoria histórica, no es lo mejor en estos momentos».

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