Miércoles, 14 de febrero de 2007
Concapa anima a las familias a ejercer la objeción de conciencia ante la asignatura, que consideran «adoctrinadora»
Mientras los obispos preparan su «detallada» respuesta a las reformas educativas derivadas de la aprobación de la LOE -entre las que se encuentra la creación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía-, varias organizaciones católicas o inspiradas en principios cristianos ya se están movilizando de forma efectiva en contra de esta nueva materia, ante el temor de que se convierta en una herramienta para implantar «los principios laicistas que propugna el actual Gobierno».
En un primer momento algunas de esta entidades, como Concapa (Confederación Católica de Padres de Alumnos), intentaron negociar con el Ministerio los contenidos e incluso la posible optatividad de esta asignatura. Sin embargo, según reconoce Concapa, «el ministerio de Educación desoyó nuestra petición de abrir un debate social para consensuar los contenidos de esta asignatura, al objeto de que fuera acorde con los principios y valores comunes expresados por las familias». Ante la falta de respuesta del ministerio, - y una vez que el Gobierno ya ha publicado los contenidos mínimos y ha ratificado su obligatoriedad- no queda «otra alternativa para la defensa del derecho a la libertad de enseñanza que la objeción de conciencia».
Derecho fundamental
De hecho, Concapa quiere que se reconozca la posibilidad de que los padres ejerzan la objeción, «como parte del derecho fundamental a la libertad ideológica y de conciencia», al igual que ocurre con algunos colectivos profesionales. Así -a partir de la sentencia que el pasado viernes dicto el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que permite la objeción de conciencia a los farmacéuticos que se niegan a dispensar la píldora del día después- la confederación de padres católicos entiende que puede existir una analogía con la de aquellas que decidan que sus hijos no asistan a esta asignatura, por considerarla «contraria a sus principios o convicciones morales». De ser así, la decisión de estos padres «no acarrearía discriminación alguna, por cuanto que su penalización sería probablemente anticonstitucional».
De esta forma, Concapa ha pedido en numerosas ocasiones a las familias que «defiendan la libertad de enseñanza y se impliquen en la escuela, exigiendo al centro que la educación que reciben sus hijos sea -real y efectivamente-conforme a las convicciones morales de los padres».
También desde el Foro de la Familia se suman a esta iniciativa. Su vicepresidente, Benigno Blanco, ha instado a los padres de familia a que dirijan por escrito a los centros educativos «su negativa a que sus hijos cursen esta asignatura». Las razones que esgrimen son muy similares: «Con esta asignatura se pretende formar una moral de Estado, es una intromisión en la libertad de educación de nuestros hijos».
La solución práctica a esta cuestión la ha aportado la Asociación Profesionales por la Ética, que en noviembre editó una guía dirigida a los padres que desean ejercer la objeción de conciencia. El manual -que se puede obtener también a través de internet en la web www.profesionalesetica.com- trata de evitar que la materia se convierta en «un instrumento de manipulación ideológica y adoctrinamiento por parte de Estado que quiere convertirse en formador moral de los niños y jóvenes»
«Educación para la ciudadanía» también preocupa a Fere-Ceca, la entidad que agrupa a la mayoría de colegios católicos, aunque los efectos que puede tener para los centros concertados son muy diferentes que en los públicos. Así, la asignatura se podrá impartir de acuerdo al carácter propio del centro -que es libremente aceptado por los padres en el momento de la matriculación-, por lo que estos colegios tienen en sus manos mitigar el efecto de manipulación ideológica que subyace en la reforma educativa aprobada por el Ejecutivo socialista.
