
La asociación constituye el medio más eficaz para facilitar a los padres su integración constructiva en el centro escolar de manera que se puedan sacar adelante unos objetivos. Estaríamos hablando de un nivel de participación desde el que los padres se preocupan por los problemas del centro con ánimo de solucionarlos y aportar algo nuevo para mejorar la calidad de la labor educativa. Se trata de colaborar en la marcha del centro, que afecta a todos, y no sólo del propio hijo – alumno.
Aunque se hable de asociaciones de padres de alumnos, se debe tener claro que, como la educación de los hijos es asunto del padre y de la madre, podría decirse que son Asociaciones de Familias. La existencia de la asociación en un colegio facilita las relaciones entre las familias y el centro, y también las de éste con el entorno social, puesto que un centro educativo debería ser un núcleo de influencia en la sociedad a través de las familias que lo integran y de su colaboración y apertura hacia su entorno social, educativo y cultural.
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En realidad se trata de Asociaciones de Familias, porque a través de ellas es toda la familia la que se vincula con el colegio. |
Quizá, elucubrar sobre las siglas de la asociación (APA, AMPA, APYMA) supone una huida hacia delante, no exenta de ideologización oportunista. En realidad se trata de Asociaciones de Familias, porque a través de ellas es toda la familia la que se vincula con el colegio.
En un mismo colegio pueden existir varias Asociaciones de Padres. Estas asociaciones, dentro de un mismo centro escolar, pueden diferenciarse por los objetivos que cada una de ellas persigue. Los padres cuyos hijos se encuentran en los niveles superiores, ESO o bachillerato, tendrán seguramente preocupaciones, intereses y motivaciones muy distintas de las de los padres con hijos en Infantil o Primaria. De igual manera, sobre todo en la esuela pública aunque también puede pasar en la privada – concertada, los padres como colectivo pueden tener distintas concepciones de la educación de los hijos y de la relación de las familias con la escuela y de la comunidad educativa entre sí. En este segundo caso, sobre todo, la Federación recomienda que se constituyan distintas Asociaciones de Padres.
Aunque cada profesor, ante sus alumnos, debe ser el único responsable de su propia actividad docente, la política educativa que se lleve a cabo tiene una incidencia radical en la formación integral de nuestros hijos. En este sentido, es fundamental que las Asociaciones de Padres estén integradas en una Federación, y a su vez en una Confederación Nacional. Las Juntas Directivas que no le otorgan la importancia debida a esta necesidad de representar a los padres ante los diferentes estamentos públicos y privados, están usurpando a sus socios un derecho esencial. Además, ésta representación de los padres debe ser uno de los servicios fundamentales para el que los miembros de las Juntas Directivas son elegidos por la Asamblea de socios.